Panecillos de brioche para bocadillos

Si quieres sorprender a alguien esta Navidad prepárale estos panecillos de brioche... absolutamente deliciosos. Son tan tiernos que parece que estás mordiendo una nube. No me tiembla la boca al decir que probablemente sea el mejor brioche que he hecho nunca. ¡Y os aseguro que he preparado unos cuantos! Se trata de una receta de La Chef Eco, descubrí su blog por casualidad y me animé a probar su receta, ya que estaba muy bien explicada y se asemejaba a lo que yo pretendía conseguir. Pero madre mía el resultado... superó mis expectativas. Estos brioche me parecen ideales para rellenar de carne jugosa, ya veréis próximamente mi idea, aunque también quedan genial abiertos a la mitad y tostados ligeramente en la sartén con un poco de mantequilla, rellenos de un buen queso y crujiente de jamón... ¡menuda delicia! Y ya no digo cómo tienen que quedar con una buena hamburguesa, en esta ocasión no llegaron los bollos para probarlo pero los repetiré seguro ;)

Panecillos de brioche para bocadillos


Cómo hacer panecillos de brioche para platos salados

Ingredientes (8 brioche):

-20gr harina de trigo normal
-30gr agua
-60gr leche (yo desnatada)

-250gr de harina de fuerza
-20gr azúcar
-7gr levadura fresca de panadero
-20g mantequilla
-1 huevo M
-100gr leche (yo desnatada)
-6gr sal

-1 huevo
-2 cucharadas de leche (yo desnatada)
-Semillas al gusto (usé sésamo blanco y negro)

Preparación:

Empezamos por el Tang zhong o water roux, que es como preparar churros (jejeje), en un cazo ponemos la harina, la leche y el agua y llevamos a calentar al fuego, batiendo constantemente con unas varillas hasta que empieza a espesar y obtenemos una textura muy muy muy cremosa, tenemos que sacarlo del fuego antes de que se ponga duro ya que luego al enfriar aún endurecerá más. Dejamos enfriar mientras preparamos el resto de ingredientes.

Para seguir con la masa ponemos en el bol de la amasadora (no recomiendo hacer esta receta sin kitchen aid u otro robot amasador, ya que es una masa bastante hidratada que requiere mucho amasado, o salvo que os guste mucho amasar a mano, yo todavía no he cultivado tanto mi paciencia) la harina, la sal, el azúcar, la levadura desmenuzada, la leche y el huevo. Colocamos el gancho de amasar y empezamos a velocidad baja hasta que más o menos se integran los ingredientes, en ese momento paramos y añadimos el Tang zhong y seguimos batiendo a velocidad un poco más alta hasta que se forma una "bola", aunque se pegará a las paredes. Entonces añadimos la mantequilla a trocitos, poco a poco y sin añadir un trocito hasta que se haya incorporado completamente el anterior. Cuando ya se haya añadido toda la mantequilla seguimos amasando, ya que la masa aún estará más pegajosa. Debemos amasar hasta que se despega de las paredes y se forma una bola, en mi caso le llevó más o menos media hora de amasado.

Pasado el tiempo sacamos la masa del bol y la ponemos en un tupper que hemos untado de aceite previamente, cerramos y llevamos a la nevera hasta la mañana siguiente.

Por la mañana sacamos el tupper de la nevera y dejamos reposar a temperatura ambiente 1 hora. Pasado el tiempo sacamos la masa del tupper y la ponemos sobre una mesa de mármol o, como yo no tengo, sobre una lámina de silicona. Desgasificamos la masa y con ayuda de una rasqueta la dividimos en 8 partes más o menos iguales (este tamaño de panecillo es el que a mí me gusta, en la receta original recomiendan dividir en 6 pero para mi gusto son demasiado grandes). Boleamos cada una de las partes de masa hasta que queden unos bollitos perfectamente redondos. Los ponemos sobre la bandeja de horno (cubierta con papel de hornear) y dejamos que reposen cubiertos con un paño al menos 1 hora. En mi caso y dadas las bajas temperatura encendí el horno a menos de 30º, al alcanzar esa temperatura lo apagué, metí los bollos dentro y los dejé con la puerta del horno abierta unos 5 o 10 minutos, pasado el tiempo cerré la puerta y terminaron ahí el reposo.

Cuando hayan prácticamente doblado su volumen es hora de pincelarlos y hornearlos. Para ello batimos el huevo con la leche y con ayuda de un pincel (yo utilizo de silicona) pincelamos suavemente cada bollo hasta impregnarlo bien. Ponemos semillas por la parte superior del bollo y llevamos al horno precalentado a 180º unos 17 minutos, hasta que queden bien doraditos por la superficie. Los sacamos y los ponemos a enfriar sobre una rejilla.


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