Bizcochitos de queso y chocolate

Hola de nuevo! Por aquí seguimos con más recetas dulces, esta vez toca unos... no sé cómo llamarlos... bizcochitos? bizcogalletas? galletas blanditas? Ponedle el nombre que queráis, el caso es que tenéis que probarlas porque ¡están deliciosas! La cremosidad del queso hace que tengan una textura espectacular, no se hacen nada empalagosas y el toque de chocolate negro les queda que ni pintado. Además, son altas en grasas y bajas en hidratos de carbono, si seguís una dieta cetogénica podréis incluirlas en la misma y si no... podréis daros un capricho de vez en cuando. La rece no es mía, es de Ponte unos tacones, aunque cambiando el tipo de endulzante y el chocolate... se lo pongo a ojo la verdad y el que tengo en casa en ese momento, jejeje. ¿Lo mejor? Un bol y un tenedor o varilla y las tenéis listas en un periquete, así que venga, manos a la masa que en menos de media hora tenéis una bandeja de bizcochos/galletas deliciosas :D


Cómo hacer bizcochitos de queso y chocolate sin molde


Ingredientes (para 12 bizcochitos aproximadamente):

-115gr queso de untar
-115gr mantequilla
-1,5 cucharaditas de aroma de vanilla
-1 huevo
-40gr stevia granulada
-60gr harina de coco
-1 cucharadita de levadura
-1/4 cucharadita de sal
-Chocolate negro al gusto (yo utilizo mínimo 75% de cacao)

Preparación:

En un bol ponemos la mantequilla y la derretimos. Añadimos el queso y batimos con una varilla de mano hasta que se integre. Añadimos el huevo, la sal, la stevia y la levadura y batimos de nuevo.

Ahora añadimos la harina de coco, removemos con un tenedor o cuchara hasta que se integre, veréis que absorbe casi todo el líquido y se queda una masa bastante compacta. Añadimos entonces el chocolate picado en trozos y lo integramos por toda la masa.

Cogemos una rejilla del horno (me gusta más cómo quedan horneadas en rejilla que en bandeja) y le ponemos papel antiadherente por encima. Con las manos formamos bolas de masa, del tamaño de una pelota de ping pong más o menos, y las aplastamos ligeramente. Las vamos colocando sobre el papel un poco separadas.

Entonces horneamos a 170º (horno precalentado) durante 15 minutos. La clave está en que veáis cómo empieza a tostarse ligeramente el borde pero el resto queda clarito, en ese punto las sacamos y la dejamos enfriar sobre una rejilla. Cuando estén frías las pasamos a un tupper, yo las guardo a temperatura ambiente, no en la nevera, y me duran 5 días tranquilamente.



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